En 1981, Jane Birkin — actriz y cantante británica, ícono de estilo de los años 60 y 70 — abordó un vuelo de París a Londres con su bolso de paja habitual. En algún momento del trayecto, el contenido cayó al piso — y ahí empezó todo.
Sentado a su lado estaba Jean-Louis Dumas, CEO de Hermès. Mientras recogían todo, ella le comentó algo que parecía simple: no encontraba un bolso de cuero que fuera realmente práctico para el día a día, sin resignar elegancia.
Dumas no lo dejó pasar. Sacó una bolsa de avión y entre los dos empezaron a bocetar. Ella describía, él anotaba. Para cuando el avión aterrizó, el diseño estaba esbozado.
Tres años después, en 1984, Hermès lanzó el Birkin. Hoy es uno de los bolsos más deseados — y mejor valuados — del mundo. Algunos modelos superan en precio a un auto, y hay listas de espera que se miden en años.
Una conversación en el aire. Un boceto en una bolsa de avión. Y una pieza que se convirtió en el símbolo definitivo del lujo.
