La clave no está en esconder la figura debajo de capas de tela, sino en jugar de manera inteligente con los volúmenes, las texturas y los puntos estratégicos de tu cuerpo para crear una armonía visual perfecta.
1. El poder de las proporciones opuestas
El principio fundamental para llevar un blazer holgado es el contraste. Dado que la chaqueta genera volumen en la parte superior y define hombros marcados, podés compensar eligiendo prendas inferiores que enmarquen tu figura. Un pantalón de tiro alto y corte straight, una falda satinada de caída fluida o un top ceñido crean una línea vertical limpia que estiliza instantáneamente todo el conjunto.
2. Creá puntos de aire y liviandad visual
Para evitar que una prenda con mucha estructura se perciba pesada o rígida, la clave es mostrar pequeños destellos de piel o zonas estilizadas de tu cuerpo:
Arremangá con sutileza: Llevar las mangas levemente recogidas hacia el antebrazo deja al descubierto las muñecas, lo que genera una sensación de liviandad de inmediato.
Escotes despejados: Optá por remeras con cuello en ‘V’, musculosas de seda o dejá un par de botones desabrochados si llevás una camisa debajo para despejar el área del cuello y el escote.
3. La elección de los calzados y el movimiento
El tipo de calzado define la intención final del outfit:
Para una estética casual y chic, combínalo con sneakers minimalistas en tonos neutros o mocasines de suela clásica.
Si buscás un aire sofisticado e impactante, unos tacos o mules de punta afilada alargarán visualmente las piernas, equilibrando a la perfección el largo del blazer.
💡 TIP ZAFIRA:
Apostá a las hombreras estructuradas bien definidas. Un blazer oversize debe verse holgado e intencional, jamás prestado. Asegurate de que la línea del hombro caiga limpia para mantener una postura impecable sin perder la soltura.
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