Hay rutinas que cuidan el cuerpo, pero hay rituales que simplemente te devuelven la calma.
En mi día a día, el bienestar es un no negociable: así como elijo meticulosamente cada activo para cuidar mi piel, o el perfume con la estela exacta que va a acompañar mi estilo urbano, encontré en la música coreana un ingrediente esencial que no puede faltar al cerrar mi jornada.
Todo empezó de la manera más inesperada. Estaba en YouTube buscando un tema de BTS cuando el algoritmo, en una de esas noches donde uno busca desconectar, me cruzó con un video de Forestella. Fue un viaje de ida.
Para quienes no los conocen, Forestella es un grupo de crossover vocal coreano que combina el pop con la majestuosidad de la ópera. Su nombre lo dice todo: la paz de un bosque (Forest) y el brillo de una estrella (Stella). Si bien tienen composiciones propias bellísimas, su verdadero superpoder —y lo que a mí me atrapó sobremanera— es su capacidad para reescribir la música a través de sus voces. Toman temas que todos conocemos y los elevan a otra dimensión.
Escuchar su versión de Bohemian Rhapsody o ver cómo dominan ritmos latinos con una elegancia desbordante en Despacito es un placer estético de otro planeta. La textura de sus voces es perfecta: desde el bajo más profundo y aterciopelado que te hace vibrar el pecho, hasta agudos que parecen imposibles.
Para mí, Forestella se convirtió en eso: un essential. Un momento sagrado en mi rincón favorito, donde dejo que el piano suave y sus armonías limpien el ruido del día, mientras disfruto de una fragancia que complemente esa atmósfera de calma. Es un lujo sutil, un mimo necesario y la demostración de que el talento y la sabiduría artística no tienen fronteras ni edad.
❤️ El bienestar también se elige. ¿Tenés algún tema o ritual sagrado para cerrar tu jornada? ¡Te leo en comentarios! 👇
