Elegimos con cuidado los colores que usamos para salir a la calle, pero pocas veces pensamos que esa misma paleta puede —y quizás debería— convivir con la que tenemos en casa.

Esta temporada, tanto la moda como la decoración de interiores muestran una doble dirección: por un lado, los neutros cálidos ganan terreno sobre los grises fríos, con tonos como el beige empolvado, el arena y los blancos cremosos; por otro, conviven con una paleta de color mucho más vibrante —azul eléctrico, verde lima, naranja y rojo— que aparece tanto en las pasarelas como en las propuestas de interiorismo de la temporada.
Esta coherencia entre vestimenta y hogar no es casualidad: los mismos tonos que nos hacen sentir cómodas y favorecidas en un look —ya sea un neutro sereno o un color con más carácter— generan un efecto similar en un ambiente. Un living en tonos arena y crema transmite calma y sofisticación silenciosa; un cojín o un jarrón en azul eléctrico o naranja funciona como esa misma “nota de color” que usarías en un accesorio para darle personalidad a un look neutro.
No se trata de que la casa “combine” literalmente con la ropa, sino de sostener una misma sensibilidad de color en los distintos espacios de tu vida: si te sentís bien rodeada de una paleta determinada cuando te vestís —sea neutra o vibrante—, es probable que también te haga bien habitar un espacio que hable ese mismo idioma cromático.
✨ Tip Zafira
No hace falta pintar una pared para probar esto: empezá por un textil, un almohadón o un jarrón en el tono —neutro o vibrante— que más usás en tu ropa esta temporada, y notá cómo se siente el ambiente.
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